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Lunes, 08 Febrero, 2010 - 11:43 , (17 lecturas)
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ABC, 8 febrero 2010
«Si desaparece el toro de lidia, el ecosistema de la dehesa se vería afectado»
Con cierta preocupación y con la confianza de que «finalmente no se va a aprobar», el amplio sector vinculado de uno u otro modo al mundo del toro dirige sus miradas hacia el ruedo del Parlamento de Cataluña, donde en unas semanas «tomará la alternativa» la Iniciativa Legislativa Popular impulsada por la plataforma PROU! para intentar prohibir las corridas de toros y los espectáculos con reses en esta comunidad.
Si por ahora la iniciativa -pendiente de aprobación- se ciñe sólo al ámbito catalán, la propuesta toca de lleno a Castilla y León. No en vano, es la segunda región, sólo por detrás de Andalucía, con mayor número de ganaderías -241 hierros crían sus reses en casi 57.000 hectáreas de dehesas repartidas por toda la Comunidad-, especialmente en Salamanca, donde está el 74% (178).
Lorenzo Fraile, el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia de esta provincia, la primera en el ránking nacional tanto en número de explotaciones como de animales, alza la voz en defensa de un sector que extiende sus hilos más allá del espectáculo de la plaza. La prohibición «sería terrible, fatal para Castilla y León», afirma el dueño de la conocida ganadería El Puerto de San Lorenzo. La «puntilla» tras la «puya» que ya ha supuesto el recorte de espectáculos por la crisis. «Ocasionaría un daño terrible porque, después del fútbol, es el espectáculo que más dinero y masa de gente mueve», asegura Fraile, quien, además, alerta sobre el negativo impacto que tendría sobre el empleo. En toda España, cerca de 200.000 personas viven ligadas al mundo del toro. Ganaderos, toreros, empresarios, cuadrillas y mayorales, pero también transportistas, veterinarios y hasta feriantes ligan su actividad a la Fiesta Nacional.
«Sería una barbaridad»
Pero Fraile va más allá. «En caso de prohibirse, el toro desaparecería de las fincas y con él todo un ecosistema». Es la alarma que activan desde ganaderos, a empresarios, pasando por veterinarios hasta toreros: el fin de los espectáculos taurinos supondría paralelamente la puntilla a ese rico entorno que supone la dehesa en la que se crían las reses de ganado bravo.
La «Mesa del Toro» celebrada en Bruselas en 2008 ya advirtió de que los más de dos millones de hectáreas de dehesas y fincas ganaderas ligadas a la cría de esta raza permiten conservar un hábitat donde bajo los árboles conviven especies amenazadas como el buitre negro, el águila imperial o la cigüeña negra.
«El medio ambiente de la dehesa se ha conservado por estos animales», afirma Guillermo Marín, veterinario y ganadero del hierro salmantino Mercedes Pérez Tabernero. Asegura que la hipotética estocada mortal a las corridas «sería una auténtica barbaridad a nivel cultural porque representa una gran cantidad de recuerdos y también de futuro; económicamente, por la cantidad de puestos de trabajo que desaparecerían; y éticamente, porque se perdería una raza y su medio ambiente». «Si no tuviera como misión fundamental la lidia, sería condenado a los zoológicos», asevera Marín, quien invita a los detractores de este arte a que «se informen y comprueben sobre el terreno cómo viven los animales de lidia».
«Las dehesas existen gracias al toro de lidia. Si desaparece, perjudicaría muchísimo», coincide el diestro vallisoletano David Luguillano. Este veterano matador, que lleva más de veinte años pisando la arena, sostiene que «los toreros somos los primeros amantes de los animales». «No estoy tirando balones fuera, pero todos los animales son sacrificados por una labor u otra», afirma Luguillano, quien, además, llama la atención sobre que «es un movimiento cultural no subvencionado que genera muchos puestos de trabajo e ingresos al Estado directa e indirectamente».
El diestro «entiende y respeta» a quienes no guste «un espectáculo que es libre», pero «también les pido respeto mutuo», apunta Luguillano «Hay cosas -afirma- que creo que nunca se han sentado a ver y valorar de una forma lógica y normal con conocimiento de lo que se habla».
«Si de verdad se analiza el tratamiento de los animales en Cataluña, se debería mirar también el uso de animales en peletería, la caza o los cangrejos con las patas torcidas en las peceras de los restaurantes», apunta Antonio Bañuelos, ganadero burgalés.
Canarias era «diferente»
Desde el sector consideran que prohibir las corridas será navegar «a contracorriente» de una tradición «arraigada» a la que se están sumando otros países como Francia o Portugal. Además, apuntan que la prohibición en 1991 en Canarias «es diferente y muy particular». «No era rentable. Murió por su propio peso, que es lo que tendría que suceder. Si la gente no va, la fiesta muere», apunta Zúñiga, quien, como el resto del sector, pide respeto al respetable.
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"No se disculpen las corridas con fines benéficos, porque la caridad, valiéndose de espectáculos y sirviendo de pretexto para estos, es una caridad máscara, de cartón."
Citado por Celsius en "La Iglesia Católica y las fistas de toros", página 26
-- SARDÁ y Salvany, Felix
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Por la abolición de la tauromaquia en Cataluña |
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