Casi la mitad quiere que se prohíba matar
al toro en la plaza
(El Mundo, 10 de enero de 2007)
Uno de cada tres acabaría hoy mismo con la Fiesta Nacional
RAFAEL J. ALVAREZ
MADRID. - Uno de cada tres españoles abomina de los toros. De los toros como
espectáculo de aplauso y sangre, claro. Aun así, la mayoría de habitantes de
esta piel taurina apuesta por la tradición y no prohibiría la llamada Fiesta
Nacional. Pero cuando la pregunta es si hay que evitar que el animal sea
ensartado en la plaza hasta la muerte, España se parte en dos. Como en tantas
cosas. Toros, hamburguesas, tabaco y pisos vacíos, temas que ocuparon la calle
a fin de año y que Sigma Dos ha rastreado entre el pueblo para saber qué opina
la gente de las últimas pulsaciones de las ministras de Medio Ambiente y de
Sanidad. Y de un latido expropiador que se le escapó a la mismísima
Generalitat.
En letras grandes, los españoles no desean prohibir las corridas de toros,
dudan en matar al morlaco o no, apuestan por acabar con las hamburguesas
gigantes, son más de Elena Salgado que de Esperanza Aguirre apagando cigarros y
no quieren oír hablar de expropiaciones de pisos vacíos.
Pero en letra pequeña, los matices descargan noticias. Por ejemplo, acabar o no
con el toro en el ruedo acaba en empate casi técnico. El 46,4% de los
ciudadanos quiere sangre animal hasta la muerte y el 43,6% prefiere que el
torero entre a matar sin matar, una suerte de palmada en el lomo -en el hoyo de
las agujas, que dicen los expertos- que reestablezca las leyes de la Naturaleza
tan esquivadas un rato antes. Es significativo el porcentaje de personas que no
lo tiene claro. Un 10% contestó rascándose la cabeza, lo que, dado lo novedoso
de la pregunta en medio de lo tradicional de la cuestión, podría interpretarse
como una bolsa de posibles prohibicionistas. Pero eso es un misterio, carne
para el próximo sondeo.
Cosa de hombres
La mayoría de las mujeres (47%) no quiere que el toro muera en la plaza,
solidaridad de género con la ministra Cristina Narbona. En cambio, la mayoría
de los hombres, sí (51%). Matar al toro es cosa de hombres, hazaña que se sabía
dentro pero no fuera del albero.
Donde más militantes hay de que corra la sangre brava es en el PP, un 56% de
populares partidario de hacerle la faena al toro. Y donde viven más abolicionistas
de esta pena de muerte a bufidos es en IU, también un 56%, pero de votantes que
piden que el astado vuelva vivo a toriles.
Curiosamente, el socialismo a pie de urna se reparte ante su ministra
medioambiental con una ligera mayoría crítica (47% a favor de la muerte y 41%
en contra).
Le perdonan la vida al toro toreado los más jóvenes, un 56%. Y le condenan a
las cinco de la tarde los más viejos, el 57% de mayores de 65 años.
Acabar directamente con la Fiesta Nacional sigue siendo minoritario, pero cada
vez menos. El 58% de los españoles quiere corridas de toros. Sin embargo, el
33% las prohibiría hoy mismo. Y el 9% restante no dice nada de nada.
Esta prohibición revolucionaria sólo la apoya una mayoría: la de los jóvenes de
18 a 29 años. En el resto de las edades gana la tradición.
Y en territorio político, los más entusiastas de la cosa taurina están en la
derecha. Siete de cada 10 votantes del PP quieren tardes de toros. En el PSOE y
en IU también hay mayoría de conservadurismo taurino, pero más moderado.