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ERRORES DEL CONTROL DE LAS PALOMAS URBANAS DE SEVILLA   

archivado en:
La mala práctica del control de las palomas urbanas en la ciudad de Sevilla

INFORME (actualizado a 2009)

EL CONTROL DE LAS PALOMAS URBANAS DE SEVILLA

ERRORES QUE NO DEBIERAN REPETIRSE

 

UNAS CONSIDERACIONES PREVIAS.

         En la primavera de 1994 el ayuntamiento de Sevilla convocó a la Sociedad Protectora de Animales de Sevilla (en adelante SPAPS) y a la Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (en adelante Asanda) para colaborar en la organización de una campaña encaminada a controlar la superpoblación de palomas en el núcleo urbano. En esos momentos se calculaba una población de unas 22.000 palomas.

         Asanda presentó un proyecto (cuyas líneas generales pueden consultarse en www.asanda.org, en la sección de «documentos»-«animales domésticos»-«control de palomas») basado en un programa a medio y largo plazo, utilizado con éxito en otras ciudades europeas, con control mediante anovulatorios y participación ciudadana. Pero el Ayuntamiento defendía una acción de «choque» a corto plazo, mediante capturas con jaulas y redes, en aras a una mayor economía y rapidez. A pesar de informar documentalmente, que planes similares ya habían fracasado en otras ciudades, el Ayuntamiento insistía en su proyecto y Asanda se retiró de las conversaciones. Semanas después, los medios de comunicación informaban que el Ayuntamiento había llegado a un acuerdo con la SPAPS para que dicha Sociedad llevara a cabo el control de palomas en la ciudad...  La campaña se inició en 1995.

         A partir de entonces, Asanda no tuvo otras noticias del desarrollo de las campañas que ciertas polémicas suscitadas en los medios de comunicación por algunos ciudadanos, pero sin intervenir directamente (excepto con una nota de prensa cuando se anunció la descabellada intención de utilizar halcones). Y, por supuesto, constatando que no se alcanzaban los objetivos propuestos, que el «corto plazo» se convertía en «medio plazo» y que los presupuestos iniciales, por tanto, se disparaban.

         A mediados de 1999, un objetor que prestaba sus servicios en la SPAPS nos denunció, documentalmente, graves irregularidades en las actuaciones de la adjudicataria y en julio de dicho año solicitamos al Ayuntamiento permiso para acceder a los expedientes de las campañas y tener así datos fiables. Pero el Ayuntamiento ni siquiera contestó a lo solicitado, por lo que en enero de 2000 recurrimos al defensor del Pueblo Andaluz. Esta Institución, tras largas gestiones (hasta seis escritos con varios apercibimientos tuvo que remitir al Ayuntamiento) logró finalmente que, a finales de diciembre de 2001, se nos permitiera el acceso. El 17 de enero de 2002 un representante de Asanda pudo estudiar los expedientes de las campañas y, con los datos recogidos, redactar lo que fue un primer informe. Copia de dicho informe se remitió al Ayuntamiento, a la Concejalía contratante, con la esperanza de que sirviera para frenar el cúmulo de errores que se estaban cometiendo. Pero como se podrá comprobar seguidamente, sólo los sabios rectifican: en noviembre de 2003 de nuevo accedimos a los expedientes de las recientes campañas para, con desesperación, comprobar que todo seguía igual, e incluso peor en algunos aspectos.

        

 

LOS DATOS

         El 1 de septiembre de 1994, el ayuntamiento de Sevilla y la SPAPS  firman un contrato para «mejorar y controlar la población y estado sanitario»  de las palomas urbanas. El contrato es aprobado por la Comisión de Gobierno el 17 de noviembre de 1994 y se establece por 1 año. Su importe es de 4.155.000 pta (24.972,05 euros) no incluyéndose en el mismo el personal y los medios dispuestos por el Ayuntamiento (2-3 trabajadores municipales y un número de camiones no especificados cada día de intervención) sólo los de la SPAPS.

         Los objetivos son esencialmente: reducir el número de palomas a niveles adecuados (no se encuentra en el expediente ninguna referencia al número de ejemplares que se consideran adecuados) y con un estado sanitario igualmente adecuado. Para ello se propone proceder a la captura de cierto número de palomas (el cuál no se especifica) eliminar a las muy enfermas, tratar sanitariamente al resto y devolverlas anilladas a sus lugares de origen...

         Al final del periodo establecido, que coincide prácticamente con el año 1995, la SPAPS presenta una memoria de resultados que señala la captura de 7.022 palomas y argumenta que «aún con todas las dificultades propias de unos comienzos, el camino a seguir para el control sanitario de estos animales es el emprendido», aunque sugiere complementarlo con «lucha ecológica» (introduciendo «halcones peregrinos en el parque de Maria Luisa y algún otro depredador arbícola»). A pesar de recomendar que se siga por el camino emprendido, la SPAPS reconoce en la memoria que hay que «actuar con más intensidad», pues las palomas procrean durante todo el año por los ciudadanos que les proporcionan cantidades ingentes de comida, recomendando una campaña de concienciación ciudadana al respecto, pues los esfuerzos son inútiles si el número de parejas reproductoras es mayor que el número de ejemplares capturados. También señala que los medios empleados (redes y jaulas trampas) pierden efectividad con rapidez pues las palomas son capaces de distinguir en poquísimos días a todo el equipo de captura.

         La memoria señala que «la captura de palomas enfermas fue escasísima», pues los animales enfermos «no estaban en condiciones físicas para entrar en las jaulas...» La memoria no señala en parte alguna el destino de las más de 7.000 palomas capturadas ni cuántas de ellas fueron sacrificadas, únicamente que las palomas capturadas no fueron en ningún caso (una vez supuestamente saneadas) reintroducidas en su lugar de origen «ya que no se había conseguido una disminución óptima de aves en los distintos parques», por lo que fueron cedidas «con fines lúdicos para fincas de recreo» y a otros municipios «para embellecer sus plazas». No se señala ninguna gestión encaminada a asegurarse de que dichos municipios contaban con plan alguno de control. También señala que las cesiones a particulares se hicieron «con el requerimiento de un donativo», para pasar a explicar que tal proceder llevó a los enemigos de la SPAPS a causar escándalo público... (se refieren a una denuncia interpuesta contra la SPAPS por varios trabajadores de la misma y el sindicato CC.OO.)

 

         A pesar del evidente fracaso, en 1996 se produce una prórroga por seis meses del anterior contrato por un importe de 1.950.000 pta (11.120 euros). En la memoria de este segundo periodo se reconoce la captura de otras 4.452 palomas, número considerado «muy insuficiente para poder pasar a la siguiente fase consistente en la reintroducción una vez tratadas y desparasitadas en los lugares de referencia». A pesar de ello se recomienda continuar con las campañas que «están marcando los pasos a seguir por otras ciudades españolas –en este curso hemos sido ejemplo para la ciudad de Logroño- para la solución del problema sanitario y de superpoblación de palomas que padecen nuestras grandes ciudades.» En esta memoria se explica que se ha descubierto algo de importancia: «aparte de las capturas habituales matutinas... las capturas vespertinas tienen un éxito extraordinario; lo que nos hace sugerir para próximas ediciones la contemplación de modificar el horario de actuación...»

         En esta memoria sí se especifica que de las 4.452 palomas capturadas 4.140 fueron donadas, 66 enviadas a la Facultad de Farmacia y 114 fallecieron en el refugio de la SPAPS (sin indicar las causas). No se admite el sacrificio de ninguna.

 

         El 30 de septiembre de 1997 se firma un nuevo convenio entre ambas partes con estipulaciones idénticas al anterior y por un importe de 4.000.000 pta (24.024 euros) Los trabajos comienzan en octubre del 97 y terminan en septiembre del 98, por lo que existe un periodo de inactividad anterior de 10 meses (desde enero del 97). En la memoria de actuaciones se señala que «dicho paréntesis dio como resultado el incremento de la población de palomas hasta llevarlas al estado anterior». Es decir, se reconoce que los más de seis millones gastados y las más de 11.000 palomas capturadas sirvieron para nada... El mismo informe señala, que en esta tercera campaña se han capturado 6.428 palomas, número «muy insuficiente para poder pasar a la siguiente fase consistente en la reintroducción una vez tratadas y desparasitadas en los lugares de procedencia». Por lo tanto, se han donado 5.104 palomas, 86 se han enviado a la Facultad de Farmacia, 25 a la de Sicología, 837 han fallecido en el refugio (sin indicar causa) y 487 permanecen en los palomares del refugio. No se admite el sacrificio de ninguna.

         Junto a la memoria, en el expediente aparecen unos documentos “curiosos”: las solicitudes (concedidas) de dos empresas privadas para retirar palomas para alimento de rapaces, y vales de retirada de palomas de las instalaciones del refugio por particulares, algunas de ellas por cantidades “chocantes” (por ejemplo un tal A.G.D. retira 500 palomas sin especificar el destino. Ante la pregunta del representante de Asanda que se personó en el expediente de si se conocía el destino de las palomas, se le informó que no) y otras para fines “raros”, como para sueltas en cumpleaños...

 

         En la primera personación en el expediente, el representante de Asanda comprueba que existen documentos que indican que las campañas se repiten, en dos nuevas prórrogas de 1 año cada una, para las temporadas 98-99 y 99-00, pero faltan las memorias correspondientes. Tales memorias se dejan expresamente interesadas en el acta de comparecencia. En la segunda personación, en noviembre de 2003, las memorias ya están incorporadas a sus correspondientes expedientes, pero de forma absolutamente chapucera: sus números de paginación no se corresponden con el índice del expediente original. En otras palabras: ¡que han sido incorporadas a los expedientes después de enero de 2002! y así se hace constar en el acta de comparecencia. Tales memorias son copia exacta una de otra y no facilitan ningún dato de resultados de las campañas. Los importes de cada una de las dos campañas fue de 4.000.000 pta (24.040 euros).

        

         A mediados del 2000 se vuelve a firmar un contrato entre ambas partes con idénticas estipulaciones a los anteriores, por importe de otros 4.000.000 (24.024 euros). En la memoria del mismo, presentada a mediados del 2001, se señala que han sido capturadas otras 12.671 palomas, un «indudable éxito debido al inicio de la realización del trabajo a primerísimas horas de la mañana...»  (nada se dice de la anterior recomendación de realizar los trabajos al atardecer) A pesar de dicho éxito, el número de palomas capturadas «se considera insuficiente para poder pasar a la siguiente fase consistente en la reintroducción una vez tratadas y desparasitadas en los lugares de procedencia.»  La SPAPS señala en la memoria que «el camino emprendido entre el ayuntamiento de Sevilla y esta Sociedad Protectora está marcando los pasos a seguir por otras ciudades españolas. Así mismo, nuestra actuación está siendo seguida y valorada por distintas Sociedades Protectoras Españolas, quienes ven en nuestra actuación un ejemplo para ciudades como Málaga, Granada o Barcelona para la solución del problema sanitario y de superpoblación de palomas que padecen dichas ciudades».

         En la memoria se hace constar que de las 12.671 palomas capturadas, 7.423 fueron donadas a diversos ayuntamientos, colegios, Hermandades Rocieras (sic) y particulares, 2.250 fallecieron en el refugio y, esta vez sí, que 2.610 fueron sacrificadas por enfermedad.

 

         El acuerdo de prórroga para la campaña 2001-2002 se firma el 2 de julio de 2002 por importe de otros 24.040,48 euros, y ésta se desarrolla a posteriori de haber enviado nuestro primer informe al Ayuntamiento. A pesar de ello, los errores vuelven a repetirse e, incluso, se agravan: se declara la captura de 15.017 palomas, y tal número, en vez ser tomado como una muestra de fracaso de todo lo anteriormente hecho, se juzga como demostración «de la tasa creciente en el servicio». Por supuesto se repite que «la metodología que se está siguiendo es la más idónea dados los resultados», aunque, por supuesto, «se considera insuficiente el número de ejemplares para poder pasar a la siguiente fase, consistente en la reintroducción de las palomas una vez tratadas y desparasitadas en los lugares de procedencia». Como nota pintoresca, la memoria incluye los datos de una encuesta en la que la práctica totalidad de los ciudadanos encuestados valoran positivamente las campañas que realiza la Protectora. Desde luego, la encuesta la realiza la propia Protectora...

 

         De las campañas 2003-2004 y 2004-2005 no se tienen datos oficiales, pues, según informe del propio Ayuntamiento, en los convenios firmados con la SPAPS no se especificaba la recogida de palomas (aunque tenemos datos de que el 13 de mayo de 2003 se firmó una nueva prórroga anual por importe de otros 24.040,48 euros). En el resto de campañas, hasta 2009, sí vuelve a incluirse en los pliegos de prescripciones técnicas la recogida de palomas, pero (y vuelve a informarnos el propio Ayuntamiento) no constan “en los resúmenes datos cuantificativos de palomas, sino servicios prestados por los diferentes periodos…, aunque consta en el expediente del año 2008 informe de recogida de palomas por 4.819” ¿?.  A partir de 2009 la SPAPS deja de prestar servicios de recogidas de palomas al Ayuntamiento de Sevilla.

 

 

CONSIDERACIONES FINALES

         Ya en enero de 2002, cuando se habían superado los presupuestos y los plazos calculados por Asanda en el proyecto que presentó (abogando por un sistema de control a medio plazo, sin capturas, con anovulatorios y con participación ciudadana) un técnico municipal reconocía a un representante de Asanda que el problema de las palomas seguía en los niveles de 1995. Esto no ha cambiado al día de la fecha (enero de 2007) y desde Asanda afirmamos que aún peor, pues las colonias dispersas por las nuevas plazas y jardines de la ciudad han crecido en número. Cualquier tratado elemental de etología y ecología explica las razones, pero este fracaso ya había costado, hasta 2004, a las arcas municipales más de 180.000 euros (más de 30 millones de pesetas) y mucho más de 200.000 euros si se consideran los gastos municipales no reflejados. Y la eliminación (por realojo, muerte y exterminio) de ¡más de 71.000 palomas! hasta 2006 según los últimos datos a febrero de 2006.

         Pero aún hay más:

-No menos de 29.000 palomas han sido repartidas por otros municipios que no contaban ni cuentan con planes de control, por lo que a medio plazo existirá una clonación del problema en decenas de municipios sevillanos. Esta acción es aún más irresponsable y reprochable al estar siendo fomentada por una pretendida asociación protectora de animales.

-A la vista de los documentos obrantes en los expedientes (jornadas de actuación, personal implicado, materiales utilizados, etc.) los presupuestos de las campañas no se han utilizado íntegramente, ni mucho menos, en las mismas, sino que todo apunta a una actividad lucrativa y rentable.

-Decenas de palomas han terminado siendo usadas en experimentación no legal (cuya denuncia se encuentra admitida a trámite en la Comisión Europea). La legislación aplicable exige que los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos procedan exclusivamente de criaderos expresamente autorizados: una protectora debería colaborar en la correcta aplicación de las disposiciones proteccionistas en vez colaborar en su quebrantamiento

-Miles de palomas han sido cedidas con el requerimiento de un donativo (es decir, vendidas) con fines desconocidos...

-A pesar de que el adjudicatario señala en la memoria de la campaña 2000-2001 (y en términos similares en la memoria 2001-2002) que «En primer lugar habría que seguir resaltando, al igual que en campañas anteriores, la comprensión y apoyo de los ciudadanos y medios de comunicación hacia el trabajo que realizan ambas instituciones para la consecución de los fines previstos en el presente programa.»  la realidad es muy distinta. Las campañas no sólo no han incluido acciones tendentes a lograr la participación ciudadana, sino que la han impedido en lo posible. La reiterada negativa a permitir que los ciudadanos accedan a las memorias de las campañas (un derecho constitucional expresamente reconocido por las leyes para temas medioambientales) es prueba de ello. Sin la tenacidad de Asanda y del Defensor del Pueblo Andaluz, estos datos nunca hubieran visto la luz pública. Nunca explican la incongruencia entre alabar el apoyo de los ciudadanos y, líneas después, culparlos del fracaso de las campañas por alimentar a las palomas. Tampoco aluden a ninguna medida para solicitar la colaboración ciudadana ni, muchos menos, a ninguna campaña realizada al respecto, ni a gastos realizados para ello. No aparecen en los medios de comunicación cartas o declaraciones de ciudadanos comprensivas de las campañas y sí varias criticándolas, a veces por crueles, a veces por ineficaces.

-El colmo del despropósito se produce en agosto de 2004, cuando la SPAPS declara (ABC de Sevilla, 28.08.2004, p.36) estimar la población de palomas entre 40.000 y 50.000 (el doble de las estimadas cuando comienza sus campañas) y el número óptimo de ejemplares para la ciudad en 35.000 (10 veces más de las que aconsejaba cuando comenzó sus campañas). Es decir, que por un lado acepta el fracaso completo (en 9 años de campañas no sólo no ha sido capaz de reducir la población, sino que ésta se les ha duplicado) y por otro, ahora, de pronto, 35.000 ejemplares es una cantidad ideal, cuando hace 9 años 22.000 ejemplares era una cantidad insostenible. Para embrollar más el asunto, en marzo de 2006 (Qué! 30.03.2006, p.5) Rodolfo Espejo, portavoz de la SPAP, calcula de nuevo la población de palomas en 25.000 ejemplares («la mitad que hace cuatro años» afirma) y señala que «lo ideal para una ciudad como Sevilla es tener 20.000 palomas». Además señala que cada año “recogen” 8.000 palomas. Sólo un año después (El País 19.01.2007, p.33) el mismo portavoz afirma que, desde el inicio de las campañas en 1995, «estiman una reducción del número de palomas de 60.000 a 12.000 ejemplares» y que la cifra adecuada para Sevilla es de «entre 5.000 y 7.000 palomas». ¿¿?? Como puede comprenderse, cada vez resulta más complicado poner en pié la verdad.

 

         Posiblemente nunca se sabrá ni el número real de palomas sacrificadas ni el procedimiento empleado para matarlas; ni las que sufrieron roturas de alas y patas durante las capturas (una de las memorias dice textualmente que «el resultado fue que el castigo a la población de palomas fue mayor y el éxito inversamente proporcional...») ni los pichones que murieron de inanición (una de las memorias comenta que «ha sido considerable la disminución de captura de pichones, fundamentalmente pensamos, debido a los “divorcios” causados por las capturas«) pero los datos ya ciertos bastan:    

 

AÑO

PRESUPUESTO/PTA

PRESUPUESTO €

PALOMAS ELIMINADAS

95

4.155.000

24.942

7.022

96

1.950.000

11.119

4.452

97-98

4.000.000

24.040

6.428

98-99

4.000.000

24.040

¿

99-00

4.000.000

24.040

¿

00-01

4.000.000

24.040

12.671

01-02

4.000.000

24.040

15.017

02-03

4.000.000

24.040

¿8.000

03-04

4.000.000

24.040

¿8.000

04-05

0

0

0

05-06

0

0

0

06-07

¿

¿

¿

07-08

¿

¿

4.819

09-09

¿

¿

¿

TOTAL

Más de 38.105.000

Más de 228.381

Muchas más de 75.000

 

         Desconocemos los planes del Ayuntamiento de Sevilla, respecto al futuro de las campañas municipales de control de palomas, aunque esperamos que las experiencias anteriores sirvan para que algún día recapacite. Pero sobre todo esperemos que estos datos y su cúmulo de errores sirvan para que otros ayuntamientos no los repitan.

 

Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/

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