ASANDA: «No todos los andaluces somos taurinos; también somos Andalucía»
Andalucía, 6 de septiembre de 2026.— La Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (ASANDA) expresa su rechazo ante las recientes declaraciones de representantes de las instituciones andaluzas que presentan la tauromaquia como una manifestación representativa del conjunto de la sociedad andaluza.
Con motivo de la Goyesca de Ronda, la presidenta del Parlamento de Andalucía, Ana Mestre, ha definido el acontecimiento como un «evento cultural» que representa «nuestras tradiciones y nuestras costumbres», afirmando asimismo que contribuye a elevar los rasgos más característicos de la cultura andaluza.
En la misma línea, el Gobierno andaluz ha sostenido públicamente que «Andalucía es taurina y el Gobierno de la Junta también».
Para ASANDA, estas afirmaciones plantean un problema que va más allá de la valoración que cada persona pueda hacer de la tauromaquia: cuando una institución que debe representar a toda la ciudadanía identifica Andalucía con una determinada afición, está dejando fuera simbólicamente a todos aquellos andaluces que no comparten esa afición.
Los datos no permiten afirmar que Andalucía sea «taurina»
ASANDA recuerda que las estadísticas oficiales del Ministerio de Cultura ofrecen una imagen muy diferente de la que transmiten este tipo de declaraciones institucionales.
La última Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025 sitúa en el 8 % el porcentaje de población que asistió durante el último año a algún espectáculo o festejo taurino. En el caso específico de las corridas de toros, novilladas o rejones, el porcentaje se reduce al 5,9 %.
La propia estadística oficial permite consultar, además, el grado de interés por los espectáculos taurinos desglosado por comunidades autónomas, incluida Andalucía.
ASANDA considera que estos datos deberían hacer reflexionar a quienes hablan en nombre de toda la ciudadanía. Una cosa es reconocer que existe una tradición taurina en determinados lugares de Andalucía y otra muy distinta afirmar que Andalucía, en su conjunto, es taurina.
«No discutimos que haya andaluces que disfruten de los toros. Lo que cuestionamos es que una afición minoritaria pueda convertirse, por declaración institucional, en la identidad cultural de todos los andaluces», señala ASANDA.
Blas Infante: andaluz, Padre de la Patria Andaluza y antitaurino
ASANDA considera especialmente significativo que esta identificación entre andalucismo y tauromaquia se haga olvidando precisamente a una de las figuras fundamentales de la construcción de la identidad andaluza contemporánea: Blas Infante, reconocido por el Parlamento de Andalucía como Padre de la Patria Andaluza en 1983.
Infante no fue taurino ni consideraba la tauromaquia una expresión necesaria de la identidad andaluza. Por el contrario, dejó escritos en los que manifestó de forma inequívoca su rechazo a las corridas.
En uno de sus manuscritos escribió:
«El toro herbívoro convertido en fiera por el hombre.
El toro y el caballo, hermanos en la pradera.
La desgracia del toro, ¿son sus cuernos?
Luego es el hombre».
Y en 1919 dejó constancia aún más explícita de su posición al afirmar que le «repugna» la celebración de corridas y que se abstenía de presenciarlas por considerarlas «ritos bárbaros y ancestrales». Estas referencias están documentadas en estudios sobre el pensamiento de Infante y en documentación conservada de su legado.
También había protestado anteriormente contra la celebración de una corrida destinada a niños sevillanos, calificándola de «espectáculo cruel» para la infancia.
Es difícil conciliar estas palabras del propio Padre de la Patria Andaluza con la idea de que la tauromaquia constituye por definición uno de «los rasgos más característicos» de la cultura andaluza.
Para ASANDA, el dato tiene una importancia que va más allá de la anécdota histórica. Demuestra que el andalucismo y la tauromaquia no son conceptos inseparables, pese a que determinados discursos institucionales contemporáneos pretendan presentarlos como tales.
«Si Blas Infante, precisamente la persona a la que nuestras instituciones reconocen como Padre de la Patria Andaluza, rechazaba las corridas y las calificaba de ritos bárbaros, ¿con qué fundamento se afirma hoy que ser taurino forma parte de la esencia de ser andaluz?», pregunta ASANDA.
«Nosotros también somos Andalucía»
La asociación considera especialmente preocupante que se utilice el lenguaje de la representación colectiva —«Andalucía es taurina», «nuestras tradiciones», «nuestras costumbres»— para convertir la preferencia de una parte de la ciudadanía en una característica supuestamente común a toda la sociedad.
«Nos sentimos ninguneados cuando desde las instituciones se habla de Andalucía como si todos los andaluces fuéramos taurinos. Nosotros también somos Andalucía», afirma ASANDA.
La asociación recuerda que en Andalucía viven millones de personas que no asisten a corridas de toros, que no sienten interés por la tauromaquia, que la consideran indiferente o que se oponen expresamente a ella.
Todas ellas forman parte de Andalucía exactamente igual que quienes sí son aficionados.
Una institución pública debe representar la pluralidad
ASANDA reclama a la Presidencia del Parlamento de Andalucía y al Gobierno de la Junta que abandonen cualquier pretensión de hablar en nombre de «todos los andaluces» cuando se refieran a la tauromaquia.
«Las instituciones tienen derecho a reconocer la existencia de la tauromaquia y los aficionados tienen derecho a disfrutar de ella dentro de la legalidad. Pero una cosa es proteger una actividad y otra muy distinta afirmar que representa culturalmente a todos los andaluces», sostiene la asociación.
Para ASANDA, Andalucía posee una diversidad cultural, social e histórica demasiado rica para ser reducida a una sola manifestación.
«Andalucía es mucho más que los toros. Y también forman parte de Andalucía quienes no quieren que los toros formen parte de su identidad. Pretender que todos compartimos una afición que no compartimos es, sencillamente, negar nuestra existencia como ciudadanos», señala.
«Que no utilicen Andalucía para hablar en nuestro nombre»
ASANDA reclama finalmente que los poderes públicos diferencien entre la existencia histórica de una tradición y su representatividad social actual.
«No pedimos que se ignore a quienes son aficionados a los toros. Pedimos que se nos respete a todos. Si una minoría tiene derecho a que se reconozca su afición, la ciudadanía que no participa de la tauromaquia tiene exactamente el mismo derecho a no ser identificada con ella», concluye ASANDA.
Y añade:
«Cuando las instituciones dicen “Andalucía es taurina”, hablan también en nuestro nombre sin que les hayamos dado ese derecho. No somos menos andaluces por rechazar la tauromaquia. Y desde luego no lo era Blas Infante.»
ASANDA — Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales









